Canticos Graduales (Salmos 120-134)
Estos poemas cortos y sencillos son los salmos que cantaban los Peregrinos al ir subiendo a Jerusalén. Del mismo modo los seguidores de Jesucristo hoy, como auténticos peregrinos, caminamos en busca de la Jerusalén celestial. (1 Pedro 2:11). Como antaño, Dios sigue llamando a personas como tú y como yo, a lanzarse a la aventura de hacer el Camino. Es el mismo Dios el que llama y sale al encuentro, dispuesto a enseñar dónde se encuentra la verdadera Vida, y dónde la única fuente de agua viva que calma nuestra sed.
Ojalá que la lectura de estos salmos, leídos con el corazón durante tu particular camino, te lleven a una experiencia similar de encuentro con el Dios que te ama y te busca.
120
(Canto de ascenso gradual) A Jehovah llamé estando en mi angustia, y él me respondió. Libra mi alma, oh Jehovah, de los labios mentirosos y de la lengua fraudulenta. ¿Qué se te dará, o qué te aprovechará, oh lengua engañosa? ¡Afiladas flechas de guerrero con brasas de retama! ¡Ay de mí, que soy peregrino en Mesec, y habito en las tiendas de Quedar! Mucho tiempo ha habitado sola mi alma con los que aborrecen la paz. Yo soy pacífico; pero cuando hablo, ellos me hacen la guerra.
121
Canto de ascenso gradual) Alzaré mis ojos a los montes: ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehovah, que hizo los cielos y la tierra. No permitirá que resbale tu pie, ni se adormecerá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni se dormirá el que guarda a Israel. Jehovah es tu protector; Jehovah es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te herirá de día, ni la luna de noche. Jehovah te guardará de todo mal; él guardará tu vida. 8 Jehovah guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.
122
(Canto de ascenso gradual. De David) Yo me alegré con los que me decían: "¡Vayamos a la casa de Jehovah!" Ya se posan nuestros pies ante tus puertas, oh Jerusalén. ¡Oh Jerusalén, que ha sido edificada como una ciudad toda compacta! Allá suben las tribus, las tribus de Jehovah, las congregaciones de Israel, para alabar el nombre de Jehovah. Porque allá están los tronos para el juicio, los tronos de la casa de David. Pedid por la paz de Jerusalén: "Vivan tranquilos los que te aman. Haya paz dentro de tus murallas y tranquilidad en tus palacios." Por causa de mis hermanos y de mis amigos, diré yo: "Haya paz en ti." Por causa de la casa de Jehovah nuestro Dios, imploraré por tu bien.
123
(Canto de ascenso gradual) A ti, que habitas en los cielos, levanto mis ojos. He aquí, como los ojos de los siervos miran la mano de sus amos, y como los ojos de la sierva miran la mano de su ama, así nuestros ojos miran a Jehovah, nuestro Dios, hasta que tenga compasión de nosotros. Ten compasión de nosotros, oh Jehovah; ten compasión de nosotros, porque estamos hastiados del desprecio. Nuestra alma está sumamente hastiada de la burla de los que están en holgura, y del desprecio de los orgullosos opresores.
124
(Canto de ascenso gradual. De David) "Si Jehovah no hubiera estado por nosotros", dígalo, por favor, Israel, "si Jehovah no hubiera estado por nosotros cuando se levantaron contra nosotros los hombres, entonces nos habrían tragado vivos, cuando se encendió su furor contra nosotros; entonces las aguas nos habrían inundado; el torrente habría pasado sobre nosotros; entonces las aguas tumultuosas habrían pasado sobre nosotros." Bendito sea Jehovah, que no nos entregó como presa a los dientes de ellos. Nuestra alma escapó como un pájaro de la trampa de los cazadores. Se rompió la trampa, y nosotros escapamos. 8 Nuestro socorro está en el nombre de Jehovah, que hizo los cielos y la tierra.
125
(Canto de ascenso gradual) Los que confían en Jehovah son como el monte Sion que no se derrumba, sino que está firme para siempre. Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, así Jehovah está alrededor de su pueblo, desde ahora y para siempre. Porque el cetro de la impiedad no reposará sobre la posesión de los justos, no sea que los justos extiendan sus manos a la iniquidad. Haz bien, oh Jehovah, a los buenos, a los que son rectos de corazón. Pero a los que se apartan tras sus torcidos caminos, Jehovah los llevará junto con los que obran iniquidad. ¡Sea la paz sobre Israel!
126
(Canto de ascenso gradual) Cuando Jehovah restauró de la cautividad a Sion, nos parecía que soñábamos. Entonces nuestra boca se llenó de risa; y nuestra lengua, de cantos de alegría. Entonces decían entre las naciones: "Grandes cosas ha hecho Jehovah con éstos." ¡Grandes cosas ha hecho Jehovah con nosotros! Estamos alegres. Restáuranos, oh Jehovah, de la cautividad, como los arroyos en el Néguev. Los que siembran con lágrimas, con regocijo segarán. El que va llorando, llevando la bolsa de semilla, volverá con regocijo, trayendo sus gavillas.
127
(Canto de ascenso gradual. De Salomón) Si Jehovah no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican. Si Jehovah no guarda la ciudad, en vano vigila el guardia. En vano os levantáis de madrugada y os vais tarde a reposar, comiendo el pan con dolor; porque a su amado dará Dios el sueño. He aquí, heredad de Jehovah son los hijos; recompensa es el fruto del vientre. Como flechas en la mano del valiente, así son los hijos que se tienen en la juventud. Bienaventurado el hombre que llena de ellos su aljaba. No se avergonzarán aunque hablen con los enemigos en el tribunal.
128
(Canto de ascenso gradual) Bienaventurado todo aquel que teme a Jehovah y anda en sus caminos: Cuando comas del trabajo de tus manos, serás feliz, y te irá bien. Tu mujer será como una vid que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos serán como brotes de olivo alrededor de tu mesa. Así será bendecido el hombre que teme a Jehovah. ¡Jehovah te bendiga desde Sion! Que veas el bien de Jerusalén todos los días de tu vida. Que veas a los hijos de tus hijos. ¡La paz sea sobre Israel!
129
(Canto de ascenso gradual) "Mucho me han angustiado desde mi juventud"; dígalo, por favor, Israel, "mucho me han angustiado desde mi juventud, pero no han prevalecido contra mí. Los aradores araron sobre mis espaldas; hicieron largos sus surcos. Pero Jehovah es justo; cortó las cuerdas de los impíos." Sean avergonzados y vueltos atrás todos los que aborrecen a Sion. Sean como la hierba sobre los techos, que se seca antes que crezca. De ella no llena su mano el segador, ni su regazo el que hace gavillas. Tampoco dicen los que pasan: "La bendición de Jehovah sea sobre vosotros; os bendecimos en el nombre de Jehovah."
130
(Canto de ascenso gradual) De lo profundo de mi ser clamo a ti, oh Jehovah. Señor, escucha mi voz; estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica. Oh Jehovah, si tienes presente los pecados, ¿quién podrá, oh Señor, mantenerse en pie? Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado. Yo espero en Jehovah; mi alma espera. En su palabra he puesto mi esperanza. Mi alma espera a Jehovah más que los centinelas a la mañana; sí, más que los centinelas a la mañana. Oh Israel, pon tu esperanza en Jehovah, porque en Jehovah hay misericordia, y en él hay abundante redención. El redimirá a Israel de todos sus pecados.
131
(Canto de ascenso gradual. De David) Oh Jehovah, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se han enaltecido, ni he andado en pos de grandezas, ni de cosas demasiado sublimes para mí. Más bien, he sosegado y acallado mi alma, como un niño destetado al lado de su madre. Como un niño destetado está mi alma dentro de mí. Espera, oh Israel, en Jehovah, desde ahora y para siempre.
132
(Canto de ascenso gradual) Acuérdate, oh Jehovah, de David y de toda su aflicción, de cómo juró a Jehovah y prometió al Fuerte de Jacob, diciendo: "No entraré en mi morada, ni subiré a mi cama. No daré sueño a mis ojos, ni a mis párpados sopor, hasta que
halle un lugar para Jehovah, una morada para el Fuerte de Jacob." He aquí, en Efrata oímos de ella, y la encontramos en los campos de Yaar: "Entremos en su tabernáculo; postrémonos ante el estrado de sus pies." Levántate, oh Jehovah; ven al lugar de tu reposo; tú y el arca de tu poder. Tus sacerdotes sean revestidos de justicia, y tus fieles canten de júbilo. Por causa de tu siervo David, no rechaces el rostro de tu ungido. Con verdad juró Jehovah a David, y no se apartará de ello: "Del fruto de tu cuerpo pondré sobre tu trono. Si tus hijos guardan mi pacto y este testimonio que yo les enseño, sus hijos también se sentarán en tu trono para siempre." Porque Jehovah ha elegido a Sion y la ha deseado como morada suya: "Este es mi lugar de reposo para siempre. Aquí habitaré, porque lo he deseado. Lo bendeciré con abundante provisión; a sus necesitados saciaré de pan. Asimismo, vestiré de salvación a sus sacerdotes, y sus fieles darán voces de júbilo. Allí haré surgir el poderío de David; he preparado una lámpara para mi ungido. A sus enemigos vestiré de vergüenza, pero sobre él resplandecerá su corona."
133
(Canto de ascenso gradual. De David) ¡He aquí, cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos habiten juntos en armonía! 2 Es como el buen aceite sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras. 3 Es como el rocío del Hermón que desciende sobre los montes de Sion; porque allá enviará Jehovah bendición y vida eterna.
134
(Canto de ascenso gradual) He aquí, bendecid a Jehovah, vosotros, todos los siervos de Jehovah, que estáis en la casa de Jehovah por las noches. Alzad vuestras manos hacia el santuario y bendecid a Jehovah. Jehovah, que hizo los cielos y la tierra, te bendiga desde Sion.